MARIA, MADRE DE LA SANTA ESPERANZA

La devoción a la Virgen Santísima, bajo la advocación de la Madre de la Santa Esperanza, se desarrolló en la Congregación Pasionista desde sus orígenes. Su principal promotor fue el gran misionero P. Tomas Struzzieri, elevado luego a la dignidad episcopal. En las santas misiones llevaba siempre consigo una imagen de dicha advocación. Posteriormente, aquella imagen fue reproducida en serie y empezó a ser colocada en las habitaciones de nuestros religiosos, para que dirigieran a ella su mirada, invocándola en sus necesidades espirituales. La Virgen María, Madre de la Santa Esperanza, se convirtió así en modelo singular y firme apoyo de nuestra propia esperanza. La esperanza que la Virgen presenta y a la que llama, es la Cruz que el niño tiene en la mano, como signo de su amor, manifestado a nosotros hasta la muerte de cruz.

La pintura representa a la Santísima Virgen María con el Niño Jesús en brazos

La Virgen María se muestra en actitud sentada

Tiene al Niño Jesús sostenido con el brazo derecho y con la mano izquierda lo señala como fuente de las gracias divinas (a esta iconografía se la llama Hodigitria)

El Niño está en actitud de decir: “Ven aquí”, con la pose auténtica de un Rey.

El Niño Jesús está sosteniendo una cruz con la mano izquierda, mientras la mano derecha está levantada como si fuese la pose de un rey que da el beneplácito para acercarse a él. Con una sonrisa María y Jesús te dicen que están allí para ayudarte a que tengas esperanza en ellos.